REAL,MUY ANTIGUA Y FERVOROSA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD Y SANTÍSIMO CRISTO DE LA EXALTACIÓN EN LA CRUZ DE LA CIUDAD ÉCIJA .
LA FUNDACIÓN DE LA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD
La Hermandad de Ntra. Sra. de la Piedad estuvo ubicada desde sus orígenes en el Convento de Ntra. Sra. de la Merced, instituido por los frailes Mercedarios. Este convento se fundó el 25 de Marzo de 1509, día de la Encarnación de Ntro. Señor Jesucristo, en el lugar conocido como mesón de Foronda, frente al puente del río Genil, en la confluencia de los caminos de Córdoba y Guadalcázar. Se mantuvo en este sitio hasta que en el año 1543 las constantes crecidas del río causaron tan graves daños al edificio que el Cabildo secular ordenó su demolición. Entonces la comunidad trasladó el convento a su actual emplazamiento, el altozano de la calle de la Merced.
El nuevo templo de los Mercedarios era una espaciosa nave cuyo retablo principal se hallaba presidido por la titular de la Real, Militar y Celeste Orden, Ntra. Sra. de la Merced.
También había un “hermoso Crucifijo bajo el título del Señor de la Piedad, representado en el acto de la exaltación de la Cruz, de cuyo culto cuida una hermandad crecida de devotos de esta efigie”, según palabras de Garay y Conde.
Evidentemente, vemos que al titular de la cofradía se le llamaba con el título de la Piedad, denominación que hoy se reserva para la Virgen, llamándose al Señor en razón del Misterio que representa, es decir, su Exaltación en la Cruz.
En cuanto a la fundación de la cofradía, las reglas fueron redactadas el 16 de marzo de 1567, pero no son las originales sino una copia de unas anteriores más antiguas de las que no sabemos donde están. El origen de la confraternidad es, pues, anterior a 1567. Se fundó antes de la crecida que motivó el traslado del convento, aunque, como bien dice María del Valle Hidalgo Egea, ignoramos la fecha exacta.
Y sabemos un dato muy interesante que nos aporta el Padre Martín de Roa: tras la mudanza del convento la Hermandad de Ntra. Sra. de la Piedad y Exaltación de la Cruz existente en el cenobio mercedario se dividió: una pasó al cenobio franciscano de San Antonio de Padua, a San Francisco, y se unió a la Vera-Cruz y la otra se mantuvo en el mercedario, en su casa fundacional, con el título de Ntra. Sra. de la Piedad, siendo la cofradía que hoy analizamos5. Hasta ahora ignoramos las causas de esta escisión y de esta unión con la Cofradía de la Vera-Cruz, lo cual sería objeto de un estudio más profundo y pormenorizado.
ACTOS CONMEMORATIVOS DEL V CENTENARIO
EXPOSICIÓN: ANDALUCÍA BARROCA-ÉCIJA
Del 6 de mayo al 8 de junio de 2008
Como Primeros Actos, para dar paso al V Centenario de la Hermandad, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía nos concedió una preciosa Exposición de la Andalucía Barroca - Écija, en nuestra Iglesia Conventual de la Merced.
Fotos de la Exposición:


SU MAJESTAD EL REY DE ESPAÑA: HERMANO MAYOR HONORARIO Y PRESIDENTE DEL COMITÉ DE HORNOR.

S.M. el Rey accedió a la petición que tan amablemente Le fue formulada,tuvo a bien aceptar el nombramiento de HERMANO MAYOR HONORARIO Y PRESIDENCIA DEL COMITÉ DE HONOR de los Actos conmemorativos del V CENTENARIO.
BANDERÍN PARA UN V CENTENARIO
En el mes de Septiembre de 2008, la Junta de Gobierno de la Muy Antigua y Fervorosa Hermandad de Ntra. Sra. de la Piedad y Santísimo Cristo de la Exaltación en la Cruz, tuvo a bien otorgar el privilegio y depositar su confianza en mi persona para la realización de un Banderín conmemorativo para el V Centenario de la Hermandad.
La alegría y emoción que sentí por tal honor ante la importancia del acto que se celebraba, son difíciles de describir, y desde aquí quiero aprovechar para dar las gracias a todas las personas que confiaron en mi persona para la realización de este trabajo, y esperando que fuese del agrado de todos.
Descripción del Proyecto:
El proyecto está realizado con materiales de primera calidad y sobre terciopelo negro, el dibujo central está formado por el escudo mercedario, bordado en su color. Este está rodeado por una cinta con la leyenda “Soi de la Piedad 1509-2009” y dos ramas de laurel, que simbolizan triunfo y eternidad. El escudo está timbrado por el anagrama de María Santísima.
Todo este conjunto central está rodeado por una orla con motivos vegetales dispuesta simétricamente siguiendo dos ejes, uno vertical y otro horizontal, que le confiere un aspecto sencillo y elegante a su vez.
Sin más que añadir, vuelvo a dar las gracias a la Hermandad y a su Junta de Gobierno.
Antonio José Pardal Martín
Bordador
APUNTES PARA LA HISTORIA.
ASÍ NOS FUIMOS A ROMA.
7,8 y 9 de Octubre de 2008. Año Paulino
Con la mirada puesta en el todavía lejano destino, pusimos rumbo a Sevilla, en aquella fresca mañana del 7 de octubre, y en el aeropuerto que lleva el bendito nombre de nuestro Santo Patrón, nos aguardaba un Airbus A- 320 de la compañía Iberia, para llevarnos cruzando los cielos a donde Dios lo había dispuesto.
Pero para llegar a todo esto, hubo muchas horas de esfuerzo y trabajo, de alegrías y sinsabores desde aquella tarde de verano cuando nuestro entonces Hermano Mayor Ceferino Madero Madero recibiera la noticia de que esta Hermandad de la Piedad, iba a ser recibida por el Santo Padre, Benedicto XVI en la ciudad del Vaticano.
Era el fruto que daba una semilla bien “plantá”, era el punto de partida para una larga e interminable lista de actos y eventos, era unos de los premios al trabajo bien hecho que recibiría aquella Junta de Gobierno sobre la cual había recaído el peso de la organización y celebración del Quinto Centenario fundacional de la Muy Antigua Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad y el Santísimo Cristo de la Exaltación en la Cruz.
Parada técnica en Barajas y de nuevo al aire, la hermosura de la albufera valenciana nos dice adiós entre la tenue bruma de unos estratos, nos adentramos en el “Mare Nostrum” bajo el abrazo de un sol resplandeciente divisamos por nuestra izquierda las Islas Baleares para mas tarde volar entre Córcega y Cerdeña. Tras el descenso, llenos de inmensa alegría besamos la tierra que tanto pregonara Juan Pablo II.
La Roma imperial y milenaria, la Roma de los atascos, la de las prisas, la acogedora y al mismo tiempo, hospitalaria, elegante asaltaba la mirada a este cachito de una Écija peregrina que representada por la Hermandad de la Piedad, nos invitaba a adentrarnos en el nutrido y apretado calendario de actos previstos.
Serían tres días intensos, en la siempre agradable compañía de los miembros de esta Hermandad, cuya expedición comandada por su entonces Hermano Mayor y gran parte de su Junta de Gobierno, nos harían vivir un sinfín de buenos e inolvidables momentos que quedarían recogido para la posteridad, por los medios de comunicación invitados al efecto.
Cabe destacar también, el gran gesto que ante un evento de tal magnitud, tuvo para con la Hermandad de la Piedad, el Excmo. Ayuntamiento de nuestra Ciudad, pues ella estaría representada en los distintos actos programados, por el Ilustrísimo Señor Don Juan Wic, Alcalde de Écija y su Concejala delegada de fiestas mayores, Doña Yolanda Diez.
Entre aromas de viejas leyendas, pinares increíbles y piedras que marcaron el paso del tiempo las edades el hombre, nos adentramos en una imperial ciudad, que nos ofrecía con la hermosura de un primer monumento en la ruta de aquella tarde, su particular bienvenida. Ante nosotros surgía el esplendor de un templo llamado de “San Pietro II Montolio” lugar donde el Apóstol San Pedro, entregó su vida al Señor, clavado en una Cruz.
¡Arribamos súbito! Como dicen los nativos, a la casa grande de España en Italia, Frente a nosotros emergía un edificio con claros rasgos napolitanos donde radica una Embajada cargada del más puro sabor Español. Así lo pudimos comprobar cuando en la puerta nos recibía un policía con ascendencias andaluzas que lleno de inmensa felicidad nos hablaba con añoranza de la tierra que le vio nacer. ¿Cómo esta España? Preguntó, cuanto hecho de menos mi Andalucía, espetó aquella voz embargada por la nostalgia de los que viven lejos de la patria.
Un patio con vistas espectaculares de la Roma milenaria, una bandera que nos llena de orgullo ondeando en un balcón y una Señora, elegante y tremendamente encantadora que nos recibía en el zaguán de una estancia decorada con sumo gusto Español, eran los ingredientes necesarios para sentirnos como en casa. Tras el saludo de bienvenida, así nos lo hizo ver la consorte del Señor Don Luis Calvo, Embajador de España en Italia, y así también nos lo hizo saber el diplomático, cuando en el salón de actos, se llevaron a cabo los distintos protocolarios.
En un momento de la recepción, El hermano Mayor, “brillante como siempre” hizo entrega de la medalla de nuestra Hermandad al Señor Embajador, recibiéndole como nuevo hermano de honor, así como las insignias que nuestra cofradía y Don Juan Wic como máximo representante de la Ciudad, colocaban en la solapa de un emocionado Malagueño, que confesaba con melancolía en su alocución, los momentos vividos como cofrade en la Semana Santa de la tierra de sus amores.
Un cóctel servido con mil primores sobre cristalería de bohemia tallada con el escudo de la Casa Real Española, en un incomparable mirador donde pudimos contemplar la belleza de la arquitectura romana, entre fotos de familia y la invitación espontánea que fuera de protocolo hiciera para visitar la Ciudad de las Torres, al Señor Embajador, el siempre jubiloso y acertado Jose Manuel Mateo, ponían el punto y seguido a una tarde que estaba calado en nuestros corazones con el imborrable sello del recuerdo.
Decimos adiós al Trastevere, cruzamos el río y quedamos mudos cuando el esplendor del imperio aparece ante nosotros. El coliseo hace del deleite de totos cuando ya se aproxima la segunda parte de la jornada. El cansancio comienza hacer mella en nosotros, pero el deseo de pisar as viejas piedras de una plaza de España a reventar de gentes, llevarnos en su escalinata la foto de rigor y una jaculatoria con devoción a la inmaculada que preside los aledaños de la Embajada Española ante la Santa Sede, pueden mas.
Allí según estaba previsto, viviríamos los momentos más intensos de este primer día de nuestra peregrinación, si inolvidable fue el regusto que nos dejó en el paladar la acogida en la embajada de España en Italia, no menos sería en la que nos representa ante la Santa Sede. Una nutrida plana mayor de la congregación de los Agustinos Recoletos, a la cual perteneció ¡Santi! Nuestro intrépido guía e interlocutor, nos da la bienvenida frente a unas escalinatas antiquísimas, que generaban un ambiente añejo cargado de historia. Mas tarde, una sala de recepciones presidida por un pendón que Isabel la católica obsequiara a Cristóbal Colón en uno de sus viajes a las Américas, sería el escenario dónde nos aguardaba la figura esbelta de Don Francisco Vázquez, junto a algunos de sus mas allegados colaboradores, como el Sacerdote delegado Eclesiástico de la embajada y corresponsal de Antena 3 en Roma, Señor Don Antonio Pelayo.

Hasta estas centenarias paredes llegaron los ecos de las voces emocionadas de un Hermano Mayor y de un Alcalde que describían en sendos discursos ante Señor Embajador, el sentir de esta cofradía en sus Quinientos años de vida, y de la Ciudad Astigitana representada por su máximo mandatario. Igualmente en la respuesta oficial, Don Francisco Vázquez, equiparada la edad de nuestra Hermandad, con la del edificio dónde nos encontrábamos y con el tiempo que España llevaba representado sus mejores credenciales ante la Santa Sede en Roma.
Un brindis por los Quinientos Años de nuestra Hermandad y por la Ciudad de nuestros amores hizo levantar la copa a los asistentes mientras uno de los peregrinos, hermano martillo éste, alzaba la voz para deleitar a los presentes con los vivas que brotan del alma bajo los palos del Santísimo Cristo de la Exaltación en la Cruz por las calles Ecijanas la noche del Viernes Santo.
Con el corazón henchido de gratitud hacia Nuestra Señora de la Piedad y con el agradecimiento visible en los rostros, se dejaron preparadas las mantillas y peinetas que a una hora todavía temprana, Jorge Vega, colocaría sobre sus peinados de nuestras mujeres, pues el gran día así lo demandaba. Pero eso sería al despuntar del sol sobre las siete colinas que abrigan a la ciudad eterna.

Una vez sumergidos en la locura del tráfico romano, pudimos contemplar los exteriores de la sala Pablo VI donde inicialmente íbamos a ser recibidos, pero un cambio de protocolo a última hora, nos haría disfrutar de una hermosa mañana al abrigo de la columnata de San Pedro.
Tras el atento y sutil trato del que fuimos objeto por parte del padre Martino (fue hombre de confianza y farmacéutico particular de su Santidad Juan Pablo II), fuimos conducidos hasta un lugar de privilegiado situado a la derecha del alatar donde su Santidad aquella radiante mañana dirigiría su catequesis a los asistentes, versando esta vez sobra la obra y el ejemplo que para nuestras vida nos dejó San Pablo.
En este emplazamiento elegido para nosotros con motivo de tan gran ocasión, podríamos recibir desde una corta distancia, el saludo y la bendición personal que su Santidad ofrece a sus invitados.
El Santo Padre en reiteradas ocasiones nos envió su mirada cariñosa, su salido amable y nos transmitió la paz que brotaban de sus palabras; a la vez que envió su saludo muy efusivamente a los peregrinos de lengua española en particular a la Hermandad de la Piedad de Écija y a su Alcalde.
Pero aún habría más, porque si tuvimos el regalo de su presencia durante unas horas, esta hermandad no quería ser menos y así pudimos entregar al sumo Pontífice los presentes que desde la vieja Astigi habíamos llevado para él, estos regalos que llevaban la firma de la fe y el sello del amor que gentes de esta Hermandad y de nuestra Écija, le profesamos, los percibió a buen seguro cuando al término de su alocución los tuvo entre sus manos.
Finalizada la audiencia, nos fuimos a dar gracias a Dios ante el Sagrario en la basílica de San Pedro, para después hacerlo frente a la tumba de Juan Pablo II y más tarde ante el cuerpo incorrupto del Beato Juan XXII. “Cosa que mocionó a más de uno”.
Vuelta al Hotel para el relax del cuerpo, y seguidamente puesta en marcha hacia la Roma profunda, donde unas calles al más puro estilo de las películas, ubicaban la Iglesia de España en Roma. Templo éste dedicado a la Virgen de Montserrat y al Apóstol Santiago dónde reposaran durante años antes de volver para siempre a España, los restos del Rey Alfonso XIII y dónde un día fue bautizado el Rey de España. Tras ser recibidos en el cancel del templo por el Padre General y algunos miembros de la congregación de los Agustinos Recoletos, celebramos la Eucaristía de acción de gracias al Señor por los días vividos.

Amaneció la mañana del tercer y último día de nuestra estancia en la capital italiana rezumando frescura con ese sabor agridulce que dejan las buenas vivencias, y digo esto porque como un soplo casi sin darnos cuenta, llegaba la hora de partir.
Nosotros pasaremos y otros vendrán pero nadie ya nos podrá quitar aquello que en unos días cargados de ilusión tanto nos unió y con tanta intensidad vivimos, estos recuerdos que ya hemos perpetuado con letras de oro en el libro de nuestras vidas solo son, apuntes para la historia. ¡Así nos fuimos a Roma!
CARTA RECIBIDA A LOS POCOS DIAS DE LA VUELTA DE ROMA ESCRITO DE LA CARTA
Carta de agradecimiento del Santo Padre, mostrando sus sentimientos de adhesión y afecto,por la entrega a su persona de obsequios representativos de ésta Hermandad; y por el gesto cordial de cercanía a su persona, a la vez que nos encomienda al Señor para que sepamos dar siempre y en todo lugar un testimonio constante del amor de Dios, de fe y de esperanza.
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